El Tribunal Europeo en su sentencia de 20 de julio de 2017 concluye que, el hecho de que una marca de la Unión Europea y una marca nacional coexistan pacíficamente en una parte de la Unión Europea, no permite deducir que exista una justa causa que legitima el uso de ese signo en otra parte de la Unión, en la que no se da tal coexistencia pacífica